¿Cómo dejar de ser un esclavo? Muy probablemente lo eres

“Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Las cosas que tenemos bajo nuestro control son la opinión, la iniciativa, el deseo, la aversión y, en una palabra, cualesquiera que sean nuestras propias acciones. Las cosas que no están bajo nuestro control son el cuerpo, la propiedad, la reputación, el mando y, en una palabra, lo que no sean nuestras acciones. Las cosas que tenemos bajo nuestro control son por naturaleza libres, sin restricciones, sin obstáculos; pero aquellas que no están bajo nuestro control son débiles, serviles, comedidas, pertenecientes a otros.
Recuerda entonces que si consideras que las cosas que son esclavas como libres, y lo perteneciente a otros como tuyos, te veras obstaculizado. Te lamentarás, serás perturbado y encontrarás faltas tanto en los dioses como en los hombres. Pero si distingues entre lo que es tuyo, y lo que pertenece a otros tal como realmente es, entonces nadie te obligará o restringirá.
Además, no encontraras faltas en nadie ni acusaras a nadie. No harás nada contra tu voluntad. Nadie te lastimará, no tendrás enemigos y no podrás ser lastimado por nada.”

– Epicteto

Epícteto comenta también en otro de los escritos que preservamos al día de hoy que no hay meta más alta que la libertad.

La suposición me parece acertada. Piénsalo de esta manera, ¿crees acaso que hay personas que sufren voluntariamente, ya sea de ansiedad, tristeza o enojo? Seguramente, pero muchas más quisieran no hacerlo. Si lo vemos de esta manera, estas personas son esclavas a esas emociones, no tienen la libertad para dejarlas, al menos de momento. Entonces, si seguimos esta lógica, nos podemos dar cuenta que con la libertad, también viene la opción de experimentar cosas y sentimientos agradables, ya que posees las libre acción de hacerlo.

Desde esta perspectiva, creo que sí, la libertad es la principal meta en la vida.

Por lo que te pregunto, ¿qué tan libre eres tú?

Cuando te haces esta pregunta por primera vez, lo lógico es pensar en un tipo de libertad definida más o menos de la siguiente manera: “libre es aquel que tiene el poder para actuar, hablar, o pensar de la manera que quiera sin ningún impedimento o restricción.”

Por darte un ejemplo. Supongamos que tienes muchas ganas de irte a viajar por Iran. Pero no quieres viajar como turista, no, quieres viajar en un avión de primera clase en el cuál podrás disfrutar de la comida más deliciosa que te puedas imaginar. ¿Tacos dices? ¿en el avión? jaja que va, pues es tú imaginación.

Pero, tenemos un pequeño problema, no tienes dinero para viajar ni a la tienda de la esquina. ¿¡Qué clase de libertad es esta?! ¿No se puede ser libre con tantas restricciones que impiden hacer lo que te gustaría hacer por todas partes, no crees?

Para lo que Epícteto te respondería, incorrecto.

Epícteto se consideraba una persona libre. Él debe saber de libertad, ya que antes de convertirse en el respetado filósofo en el que se convirtió cuando se acercaba su muerte, el era un esclavo. Y esta esclavitud, influyo en gran parte de su pensamiento.

Veamos…

La dicotomía del control

Uno de los conceptos claves que debers de entender primero del Estoicismo es la dicotomía del control. Esta es una manera de entender, últimamente, cuales son las cosas que están bajo nuestro control y cuales no.

Volviendo al ejemplo que te dí del viaje a Iran, hagamos algunas suposiciones.

Supongamos que el dinero no es un problema. Este es un excelente ejemplo ya que el dinero es percibido como un limitante casi universal.

Ahora, Tomas el vuelo a Iran, o a Timor del Este o lo que gustes. Pero! Te tengo noticias, tu pais acaba de entrar en guerra con ese pais y cancelaron todos los vuelos. No puedes ir. Ya no podrás disfrutar de esos deliciosos tacos que te imaginabas comer mientras mirabas por la vetana y apreciabas el oceano en todo su azul esplendor.

¿Acaso significa esto que no eres libre? ¿Qué fuiste privado de tu libertad en cierta manera?

Una respuesta afirmativa es tonta y no te lleva a ningún lado, porque como te darás cuenta, son muchísimas las cosas que impiden que la vida vaya exactamente de la manera que quieres que vaya.

¿Qué depende de ti y qué no depende de ti? Esa es la pregunta, si lo que quieres encontrar es tu libertad.

Te darás cuentas que muchas cosas no dependen de ti. Como menciona Epícteto al principio del artículo, de ti dependen tus opiniones y aversiones, pero no tu cuerpo ni tu reputación.

Ahora me dirás, pero no te creo, porque yo sí tengo control de mi cuerpo, mira como muevo mis brazos. Y yo te respondo que sí, claro que sí, pero lo que tienes es influencia, no total control.

Comer tacos en la calle puede enfermarte con Salmonela (dímelo a mí), y si estás enfermo, hay cosas que le puedes exigir a tu cuerpo, pero que este simplemente no podrá hacerlas, como correr un maratón por ejemplo.

Lo que puedes controlar, es tu respuesta ante tal enfermedad. Dime si miento o no, pero puedes responder de dos maneras con tu actitud. Una de ellas puede ser una actitud de perdición, en la que sufres enormemente y no encuentras significado alguno en la enfermedad. Otra de ellas, puede ser una actitud de gallardía (me encanta esa palabra), en la que tomas el reto de curarte como algo para mostrar que eres más grande que tu circunstancia.

Una actitud ayuda y otra no. Una actitud te da sufrimiento mental, la otra te libera de ese sufrimiento.

Siempre puedes responder con algo mejor. A la crueldad, con compasión, a la cobardía, con valor, a la flojera, con disciplina.

Nadie ni nada te impide la manera en que reaccionas ante la vida ni el significado que le das a las cosas en ella. Ciertamente, esto es lo único que nadie te puede quitar.

Aquella persona que logre darse cuenta de esto, será libre.

Y no te voy a mentir, es difícil, es muy difícil siempre tomar las riendas de tus respuestas. Pero es en la practica donde aprendes hacerlo.

Además, velo de esta forma. Cuando no eres libre, eres esclavo de una u otra forma. Esclavo a la circunstancia, a que las cosas salgan bien o mal, ¿sabes a que me refiero? Pero si tomas las riendas de tus opiniones, aversiones y de tu interior realmente, dejarás de ser un esclavo.

Date cuenta, para acabar, que hay cosas que puedes controlar, contrólalas. Hay cosas en las que puedes influir, influye, pero influye sabiendo que tu control solo llega hasta cierto punto, y no te desanimes si algo sale o no sale, pues ya no está en ti.

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